A partir del análisis de 36 estaciones del Servicio Meteorológico Nacional se observó un incremento de uno de los principales eventos causantes de daños relacionados con el clima y las pérdidas económicas. Las tormentas eléctricas son más frecuentes en la región noreste y en primavera-verano.
Las tormentas se caracterizan por la actividad eléctrica con la posibilidad de estar acompañadas por otros fenómenos como precipitaciones intensas, granizo, ráfagas fuertes de viento e incluso tornados.
Las tormentas se caracterizan por la actividad eléctrica con la posibilidad de estar acompañadas por otros fenómenos como precipitaciones intensas, granizo, ráfagas fuertes de viento e incluso tornados.
Un estudio estadístico de series temporales de días de tormenta en Argentina demostró que en 50 años se dio un crecimiento de la frecuencia de este fenómeno meteorológico. Así, en el noreste se registra un aumento promedio de 22,5 días de tormenta; en Cuyo de 11,5; en la región central norte de 9,5; en la central sur de 5,5; en el noroeste argentino de 2 días y en Patagonia de 1,5.
“Estudiamos series a largo plazo de días tormentas de 36 estaciones convencionales del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), en base a observaciones humanas y encontramos que 23 estaciones muestran un aumento significativo”, afirma la autora de la investigación, la licenciada en Ciencias de la Atmósfera, Fiorela Bertone del Centro de Información Meteorológica del SMN.
Las tormentas se caracterizan por la actividad eléctrica con la posibilidad de estar acompañadas por otros fenómenos como precipitaciones intensas que provoquen inundaciones, granizo, ráfagas fuertes de viento e incluso tornados. “Pueden ser un riesgo para la vida de las personas, y generar daños en infraestructura como en las líneas de transmisión de electricidad. Por eso importante ver la distribución de las tormentas en nuestro país y ver qué regiones están más expuestas a este tipo de fenómenos”, indica el responsable del Grupo de Aplicaciones de Sensores Remotos del SMN, Luciano Vidal y uno de los directores de la tesis de Bertone.
Además de los daños que puede causar una tormenta con granizo, la investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y del Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (CITEDEF) Gabriela Nicora, suma los incendios. “Uno de los efectos del cambio climático es el aumento de los eventos extremos como las sequías. No es lo mismo tener una descarga eléctrica en un lugar que está húmedo que en uno con mucho material seco, muy combustible con el riesgo de originar incendios”, explica la geofísica y directora del trabajo de investigación. “En regiones como Cuyo en donde la sequía es cada vez mayor, una descarga, aunque no sea muy energética, puede generar quemazones de pastizales”, agrega.
“Se registra como día de tormenta cuando el observador escucha un trueno independientemente de si cae lluvia o si es fuerte o intensa. Siempre tiene que haber actividad eléctrica y el trueno es el efecto y además permite abarcar un área mayor de distancia, hasta 20 kilómetros, a diferencia de la luminosidad”, detalla Nicora.



