La profesión de panadero es una de las más antiguas en el mundo, hoy el talento de unir ingredientes con el amasado perfecto y con hornos adecuados sigue más vigente que nunca.
En 1957 por decisión del Congreso Nacional, se determinó el 4 de agosto como Día del Panadero para no olvidar la importancia de esta profesión. Este día se recuerda la primera vez que se creó un sindicato de su rubro, para defender los derechos de sus trabajadores, que se denominó Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos en Buenos Aires.
Los primeros inmigrantes panaderos trajeron de otras tierras las mejores recetas para crear «bollos» con diferentes sabores y además ideas anarquistas y socialistas para luchar por sus derechos.
Elementos de poder
Cuando eligieron los nombres para identificar a los distintos tipos de facturas que se fabricaron en Argentina, los panaderos aprovecharon para burlarse de los elementos de poder que despreciaban como la iglesia, el ejército o la policía. Por eso tienen estos nombre: vigilantes, suspiros de monja, sacramentos, cañoncitos, bombas de crema, bolas de fraile, libritos, etc.



